lunes, 2 de noviembre de 2015

SODAMA

“PORQUE SE DESTRUYO SODAMA”
Aquella ciudad amurallada había sido construida de forma tal que para entrar solo existía una sola puerta.
Las personas que se encargaban de suministrar los alimentos que allí se vendían, sabían perfectamente que tenían que salir de la ciudad dos horas antes del obscurecer.
La doble puerta de madera se cerraba por ambos lados para evitar que los residentes de la ciudad pudieran salir al exterior durante la noche, así que nadie podía entrar ni salir.
Los dos guardianes que cuidaban el exterior formaban parte de un grupo de seis que se rotaban durante toda la noche para evitar que por la misma alguien saliera, estos sabían de sobra lo que durante la noche sucedía en aquella ciudad.
El poder adquisitivo de estos hombres y mujeres les permitía vivir una vida de desenfreno durante la obscuridad.
El virus conocido por la fiebre de la lujuria, se había apoderado de aquel lugar y la obscuridad era su mejor aliado.
Las calles al caer la noche se convertían en burdeles, donde el vino y el sexo eran una verdadera locura.
Las pocas personas que no participaban de este desenfreno por tener una creencia firme en el seno familiar, procedían a encerrarse y para no escuchar los gritos y risas de los desenfrenados, tapaban sus oídos con unos tacos de cera, de esta forma se mantenían alejados de la epidemia, otros optaban por pernoctar fuera de la ciudad, estos en algunos casos eran parientes de los guardias.
Los que no estaban infectados con la epidemia, seguían en la ciudad por la riqueza que esta le producía, para ellos era un gran negocio el seguir proporcionando vino y mangares a los enfermos.
La fama de aquel lugar se extendía en una gran distancia, las caravanas que surtían de mercancía esta ciudad, se habían encargado de divulgar la noticia y eran muchos los que se aventuraban en llegar allí, buscando siempre, eso que decían era una gran experiencia.
Lo que desconocían aquellos infelices es que todo aquello había sido diseñado para atraer a todos los enfermos que necesitan saciar su sed de sexo.
Saúl el mago observaba desde su cueva como las caravanas se dirigían una tras otra cargadas con las más variadas mercancías, la prosperidad de Sodama llenaba los bolsillos de muchos.
La ciudad se auto-llamaba La Gran Prostituta y su modo de vida era la venta del sexo.
Familias enteras estaban dedicadas a satisfacer los gustos más exigentes y muchos de los que llegaban al agotarse su riqueza, se convertían ellos en mercancía sexual.
El hombre moreno curtido por el sol del desierto, se acerco a Saúl para informarle que en los últimos días habían pasado dos caravanas cargadas de mercancía y ninguno había querido vender nada en la ciudad, estos habían manifestado que en Sodama su mercancía era cotizada a mejor precio.
Saúl movió la cabeza dando a entender que ya conocía lo que estaba sucediendo.
El hombre moreno miro asombrado a Saúl y este sonriendo le dice: > Comprendo tu preocupación, pero todo ha sido previsto por el.
El hombre moreno se asomo a la entrada de la cueva y señalo hacia la columna de camellos que se perdía en la distancia y sin poderse contener sus ojos se humedecieron de lagrima, mientras decía: > Tenemos que hacer algo, si no lo hacemos nuestro pueblo se desintegrara y la pobreza y el hambre nos destruirá.
Saúl se acerco lentamente en su mano llevaba una pequeña piedra negra que el movía incesantemente de una mano para la otra.
El hombre moreno no podía entender como Saúl podía permanecer tan tranquilo sabiendo de sobra que todo lo dicho por él era cierto.
Saúl dejo de mover la piedra negra y con la mano libre señalo los dos jinetes que montados en briosos caballos cabalgaban hacia ellos: > ¿Aquí llega la noticia que estaba esperando?
El hombre moreno conocía de sobra aquellos dos hombres que se acercaban a todo galope y dejando ver su asombro dijo: > ¿Se puede saber de dónde vienen ellos?
Saúl sonriendo miro al hombre moreno mientras le decía: > De seguro vienen sedientos es mejor que le preparemos algo refrescante para mitigar su sed.
Los dos jinetes llegaron hasta donde el camino se lo permitía, el resto del viaje hasta la cueva tendrían que hacerlo caminando y trepando por aquellas piedras que se les interponían en su camino y que los dejaría a los dos sin aliento.
Ambos llegaron agotados y sin fuerza, por lo que el hombre moreno los tuvo que ayudar a llegar hasta la entrada de la cueva, allí impaciente estaba Saúl, el cual mantenía dos recipiente de barro los cuales contenían un brebaje que les ayudaría a ellos a recuperar la energía perdida.
Los dos hombres comenzaron a beber aquel líquido que de sobra ellos conocían y que era una fórmula ideada por Saúl.
Saúl se sentó en aquella roca que representaba para él su trono, el hombre moreno sonrió cuando lo vio sentado en la misma y procedió a sentarse cerca del, con la diferencia que esto lo hizo en el duro piso de la cueva.
Los dos hombres permanecieron de pie mientras bebían lentamente aquel reconfortante liquido, cuando hubieron terminado se miraron para saber cuál de los dos iba hacer el relato, al final el que parecía más mayor se sentó en el piso, siendo imitado por el otro y entonces comenzó diciendo: > Hemos estado cabalgando tal y como nos dijiste, hemos podido encontrar tres caravanas que se dirigían hacia Sodama y les hemos advertido que ha ocurrido una gran desgracia, había que ver el rostro de aquellos hombres, el terror a perder todo lo que tienen los hizo temblar de miedo, entonces les hablamos de que quizás pudieran conseguir vender algo de lo que llevaban si se apuraban ya que otras caravanas se estaban dirigiendo hacia esta ciudad.
Saúl sonriendo junto con el hombre moreno se estaba imaginando todo lo que sucedería cuando quisieran venderles a ellos lo que llevaban, el exceso de mercancía los llevaría hasta estar dispuestos a perder sus ganancias.
El hombre moreno de pronto se puso serio para preguntarle a Saúl: > Si esos hombres descubren que todo ha sido un engaño, las consecuencias serian terribles.
Saúl sonriendo lo miro y moviendo la cabeza afirmativamente dice: > Es verdad lo que dices, pero mi segundo plan es acercarnos a los pozos negros que ellos tienen y que ha sido una de las fuentes de riquezas de ellos y darles fuego, el humo negro se podrá ver a grandes distancias y unidas a las tormenta de polvo hará que ellos crean que la desgracia ha sido de gran magnitud y nadie va a querer acercarse a un lugar con esa desgracia.
El hombre joven que acompañaba al recién llegado dijo: > Es mejor que vayamos los tres, así nos cuidaremos entre nosotros.
El hombre moreno sonriendo dice: > Por lo visto tienes miedo a caer en la tentación de la carne.
Saúl dice: > La juventud siempre se deja llevar de la fiebre del sexo y es normal que así sea, el único problema es que entrar en aquel mundo pudiera arrastrarlos hacia una enfermedad llamada lujuria.
El hombre joven dice: > Es verdad que me gustan las mujeres y me gusta el sexo, como ustedes dicen, pero los cuento que he podido escuchar me llenan de espanto.
Saúl lo interrumpe para decirle: > ¿Por lo visto estuviste preguntando sobre lo que allí ocurría?
El hombre joven los mira a los tres desconcertado y tratando de coordinar lo que va a decir se sonríe cuando al final dice: > Debo de ser honrado, es verdad le estuve preguntando a los de una caravana lo que habían visto y estos me contaron cosas que según ellos escucharon y es que ninguno se atrevió a quedarse dentro de la ciudad al obscurecer.
El hombre mayor lo interrumpe para decirle: > ¿Nunca me contaste nada de eso?
El hombre joven avergonzado bajo la mirada mientras decía: > Nuestros padres nos han enseñado el respeto a los mayores y al faltar ellos tu pasaste a ocupar su lugar.
El hombre mayor estiro la mano para apretar la pierna de su hermano menor mientras le decía: > Por lo mismo, tienes siempre que tener confianza en mí, tu mejor que nadie sabes que yo deseo lo mejor para ti, bueno por lo menos has sido franco en este momento así que termina de decirnos todo lo que averiguaste, de todos modos si vamos a ir a ese lugar, tenemos que tener conocimiento de lo que allí se oculta.
El hombre joven todavía se sentía avergonzado y más aun al notar que los tres mantenían en su rostro una sonrisa que le estaba diciendo que dentro de ellos existía una especie de burla a todo lo que él iba a narrarles, sin poderse contener comenzó diciendo: > Según me conto este muchacho que era hijo de uno de los componentes de la caravana, el sintió curiosidad y a escondida de su padre se quedo dentro de la ciudad para ver de cerca todo lo que acontecía durante la noche.
Saúl sin poderse contener dijo: > ¿Cuanto hace que hablaste con ese muchacho?
El hombre joven dijo: > Hace dos días fue en la ciudad, ellos están aun en la misma, su padre está buscando mercancía para regresar con algo que ofrecer a donde ellos se dirigen.
Saúl se volvió hacia el hombre mayor y con el rostro tenso le dijo: > No podemos permitir que el vaya diciendo que estuvo allí de noche y salió vivo.
El hombre joven lo interrumpió para decirle: > No creo que él pueda decir lo que vio.
El hombre moreno dice: > ¿Que quieres decir tú con eso?
El hombre joven se apretó los labios y todos se dieron cuenta que algo no andaba bien, por fin dijo: > Después que me conto todo lo sucedido aquella noche, tanto su padre como otros que estaban allí se enteraron que aquel joven había sido abusado sexualmente por un grupo de hombres y después por un grupo de mujeres.
Saúl lo interrumpe para decirle: > ¿Ese es el joven que apareció muerto en el acantilado?
El hombre joven dice: > Al parecer personas que venían en la caravana no querían que eso fuese dado a conocer, tenían miedo de crear un pánico entre los que se enriquecían sabiendo lo que allí sucedía al obscurecer, unos dicen que él se quito la vida, pero yo no creo que él sentía ningún remordimiento por todo lo que vivió.
El hombre mayor dijo: > Lo mejor que le pudo pasar es haber muerto de todos modos ya él lo estaba desde el momento que entro en contacto con la epidemia.
El hombre moreno dijo: > Sabemos que durante el día, todos se comportan de manera normal y que solo llegada la noche las calles se llenan de multitudes buscando un desconocido, al no encontrarlo el apetito sexual se satisface con el que tengan más cerca.
El hombre joven lo interrumpe para decirle: > Según me conto hubo una familia que trato de salvarlo estos le pidieron que entrara en su vivienda antes de que lo descubrieran, pero él quería conocer el secreto que allí se encerraba y permaneció caminando hasta que un grupo lo descubrió y lo demás ya lo sabemos.
Saúl dice: > Deben de salir rápidamente las tres caravanas de seguro se detendrán a descansar en el Oasis de Sarán, para poder llegar antes que ellos tendrán que cruzar las montañas, por lo que será mejor que lleven cada uno tres monturas.
El hombre moreno lo interrumpe para decirle: > Las montañas nos ahorrarían dos días de camino, pero debemos entender que existe un grave peligro, los Asaltantes y bandidos han buscado refugio en esa zona y encontrarnos con algunos de ellos no sería nada agradable.
El hombre joven dice: > Si la suerte no está de nuestro lado, podemos negociar dándoles información sobre las tres caravanas que estarán en el Oasis.
El hombre mayor asombrado lo mira mientras le dice: > Es mejor no encontrarnos con nadie, no te das cuenta que pudieran pensar que los estamos engañando y nos obligarían a ir con ellos.
El hombre joven mueve la cabeza dando a entender que es cierto todo lo dicho por su hermano.
Saúl interrumpe la conversación para decir: > El peligro esta cuando ustedes se dirijan hacia Sodama, al regreso pueden utilizar el camino que recorren las caravanas, así podrán llenarles la cabeza a ellos de las miles de cosas que se les ocurra.
El hombre moreno sonriendo dice: > Ya tengo pensado todo lo que les voy a decir, no hay nada más grande que la superstición.
Saúl lo mira sin poder entender lo que este acaba de pronunciar, su cabeza se mueve en ambos lados como tratando de encontrar la idea que tiene el en su cabeza, pero solo logra de este su sonrisa eterna, es por eso que sin poder contenerse le pregunta: > ¿Que es lo que tienes en tu cabeza y que has llamado superstición?
El hombre moreno soltó una carcajada antes de hablar: > ¡Si la idea del fuego es buena, esta es todavía mucho mejor!
El hombre mayor lo interrumpe para decirle: > ¿Nos puedes decir de una vez que es lo que tienes en tu cabeza?
El hombre moreno dice: > Es bien sencillo, tres ángeles fueron enviados por Dios para avisarle a los que no se habían infectado, estos salieron escondidos saltando un muro y escapando así del terrible castigo que Dios les impuso a los que profanaron la ley.
Saúl sonriendo dice: > ¡Dejaremos por escrito en piedra que La Gran Prostituta fue destruida por castigo de Dios!
Publicado en Amazon Kindle.

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